En las últimas décadas, el fentanilo, un opioide sintético muy potente, se ha convertido en un gran problema para la salud pública. Como médico de adicciones, he visto de cerca los efectos dañinos del abuso de esta sustancia. Estos efectos son graves para las personas y también afectan a la sociedad.
Ahora, haré una revisión completa de esta sustancia. Examinaré su farmacología, las posibles aplicaciones médicas, los riesgos de abuso y el tratamiento de la adicción.

Origen del fentanilo y sus características
El Dr. Paul Janssen sintetizó el fentanilo por primera vez en 1960. Este medicamento se hizo para ayudar a los pacientes con dolor fuerte.
Es muy útil en situaciones críticas, como el dolor después de una cirugía o el dolor por cáncer. Su objetivo es que los pacientes se sientan mejor. Esta sustancia es hasta cien veces más fuerte que la morfina, lo que lo convierte en un analgésico muy eficaz incluso en dosis bajas.
Como otros opioides, el fentanilo produce una profunda analgesia pero también efectos secundarios muy peligrosos, como la depresión respiratoria. Este opioide sintético es muy soluble en grasa. Esto es diferente a otros opioides como la morfina.
Esta propiedad le permite cruzar rápido la barrera hematoencefálica. Así, produce efectos casi inmediatos. Además, esta propiedad lo hace particularmente peligroso en casos de sobredosis.
Aplicaciones del fentanilo en la medicina
El fentanilo se usa principalmente en el ámbito clínico para tratar el dolor severo. Se puede tomar en una variedad de formas, incluidos parches transdérmicos e inyecciones intravenosas. Los parches transdérmicos tienen como objetivo liberar el medicamento de manera controlada durante varios días, lo que permite una analgesia prolongada. Esta modalidad es particularmente beneficiosa para pacientes con dolor crónico, como aquellos que tienen cáncer en etapas avanzadas.
El fentanilo también es importante durante procedimientos quirúrgicos y en unidades de cuidados intensivos. Su rapidez y eficacia permiten una analgesia controlada en situaciones en las que se requiere una intervención rápida y efectiva para el manejo del dolor. Sin embargo, debido a los riesgos de abuso y dependencia, su prescripción debe estar estrictamente controlada y monitoreada.
El fentanilo y el abuso de sustancias
Aunque el fentanilo tiene beneficios médicos, su mayor problema hoy es el abuso. También hay un aumento en las intoxicaciones por su uso no médico. El fentanilo ha crecido mucho en el mercado ilegal en los últimos años. A menudo se mezcla con otras drogas, como la heroína o la cocaína, sin que los consumidores lo sepan.
El fentanilo ilegal, que a menudo se hace en lugares secretos, es una de las principales causas de sobredosis. Esto es especialmente cierto en Estados Unidos. La potencia extrema del fentanilo es una de las principales razones por las que es tan peligroso para el publico que consume fuera de prescripción.
La variabilidad en la pureza y concentración de los productos ilícitos aumenta el riesgo de sobredosis, incluso pequeñas cantidades de la droga pueden resultar fatales. Un solo miligramo de fentanilo puede causar la muerte por depresión respiratoria.
Intoxicación aguda y depresión respiratoria
La capacidad del fentanilo para causar depresión respiratoria es el principal peligro de su uso clandestino. Los opioides deprimen los centros respiratorios en el bulbo raquídeo. Esto reduce la respuesta del cuerpo a altos niveles de dióxido de carbono en la sangre.
Este efecto puede manejarse adecuadamente en un entorno clínico en dosis terapéuticas controladas. Sin embargo, en casos de sobredosis, la depresión respiratoria puede causar hipoxia, daño cerebral y finalmente muerte.
La rapidez con la que ocurren las sobredosis de fentanilo presenta un desafío adicional en su detección y tratamiento. El fentanilo, a diferencia de otros opioides, puede causar depresión respiratoria en minutos, lo que limita la intervención. Por lo tanto, es fundamental administrar naloxona, un antagonista de los opioides que revierte rápidamente los efectos del fentanilo, en caso de sobredosis. Sin embargo, para revertir completamente una sobredosis, con frecuencia se requieren dosis adicionales de naloxona debido a la alta potencia del fentanilo.
El fenómeno del corte y la combinación de fentanilo con otras drogas
El fentanilo se ha vuelto particularmente peligroso porque está presente en drogas recreativas que normalmente no contienen opioides. El fentanilo se mezcla con heroína, cocaína y otras sustancias para hacer que estas drogas sean más adictivas y atractivas para los consumidores. Los usuarios de drogas recreativas que no están acostumbrados a los opioides pueden experimentar sobredosis fatales incluso con cantidades mínimas debido a su alta potencia.
Dado que muchos usuarios no son conscientes de que están consumiendo fentanilo, es frecuente la sobre ingesta y la depresión respiratoria. Los usuarios comunes de cocaína o éxtasis que no habían usado opioides previamente han fallecido en algunos casos. Esto hace que sea necesario un seguimiento más estricto de las sustancias ilegales y una psicoeducación adecuada sobre los peligros del fentanilo.
Cómo tratar la adicción al fentanilo
Debido a la potencia del fentanilo y los graves síntomas de abstinencia que puede causar, el tratamiento de la adicción al fentanilo presenta desafíos únicos. El tratamiento de la dependencia al fentanilo requiere un enfoque integral que incluya intervenciones médicas y apoyo psicológico, al igual que con otros opioides.
El tratamiento de sustitución con medicamentos como la metadona o la buprenorfina puede ser eficaz en el manejo de la dependencia al fentanilo. Estos medicamentos actúan en los mismos receptores opioides del cerebro. Sin embargo, tienen un perfil de acción más controlado. Esto reduce los antojos y los síntomas de abstinencia. Además, no causan los efectos eufóricos del fentanilo. La naloxona y la buprenorfina pueden usarse juntos para prevenir el abuso de la medicación de reemplazo.
El tratamiento de la adicción al fentanilo requiere un enfoque psicológico y de apoyo social, además del tratamiento farmacológico. Muchos pacientes con adicción a los opioides han desarrollado dependencia. Esto sucede como respuesta al dolor físico o emocional de estos medicamentos. Es esencial abordar estos problemas a través de la terapia individual, la terapia cognitivo-conductual y los programas de auto ayuda.
Educación y prevención
La educación y la prevención son herramientas muy importantes en la lucha contra la crisis del fentanilo. Esto es clave para la salud pública.
Al recetar opioides, los médicos deben tener cuidado. Deben asegurarse de que los pacientes entiendan los riesgos de estos medicamentos, especialmente el fentanilo. Además, la comunidad debe estar al tanto de los peligros de las drogas ilegales que contienen fentanilo.
El acceso a naloxona es otra estrategia importante para prevenir las muertes por sobredosis. Los usuarios de opioides y sus familias deberían poder obtener kits de naloxona, para salvar vidas en situaciones de sobredosis. Existen también programas de intercambio de jeringas y los centros de consumo supervisados pueden reducir el riesgo de sobredosis en personas que usan drogas inyectables.
Como médico adictólogo, he visto cómo el fentanilo es útil para tratar el dolor. Sin embargo, se vuelve peligroso cuando se usa de forma incorrecta.
La crisis del fentanilo muestra un problema más profundo en nuestra sociedad. Necesitamos atención médica que trate el dolor físico y emocional. También son importantes las políticas de salud pública que reduzcan el riesgo de abuso de sustancias.
La recuperación de la adicción al fentanilo es un camino largo y difícil, pero con el apoyo adecuado a nivel médico y social, es posible. Nuestra respuesta a esta crisis creciente debe centrarse en la educación, la prevención y el tratamiento.
En OCEÁNICA contamos con un equipo multidisciplinario listo para dar tratamiento a problemáticas graves como la intoxicación aguda por fentanilo o el consumo crónico del mismo.